A ver, como les explico…

En este caso, antes de cualquier otra cosa, voy a empezar delimitando como veo el Machismo.  Desde mi punto de vista, el machismo, no solo hace referencia a la forma de comportarse de alguien, sino también a su forma de pensar y no me parece que sea exclusivo de un género, opino que lo padecemos todos, hombre y mujeres.  Según el machismo las mujeres somos más débiles que los hombres, estamos jerárquicamente bajo el mandato del hombre, necesitamos ser protegidas pero de una forma que raya la discriminación.

De igual forma el machismo critica y hasta castiga cualquier comportamiento que muestre debilidad de parte de un hombre, ya que es ponerse al mismo nivel de “inferioridad” de la mujer, lo cual a su vez obliga a los hombres de este grupo a comportarse bajo ciertos estándares de “macho” para no ser excluidos.

Pero bueno no pretendo actuar ni como especialista en el tema, no me considero de esa forma.  Sin embargo, creo que me da cierta potestad el ser mujer que vive dentro de esta sociedad, la cual tiene la fama de ser bastante machista y de eso es lo que quiero hablarles hoy.

Continuamente en nuestro país se menciona como vivimos en una sociedad en extremo machista, que se ha ido suavizando pero sigue marchando dentro de las líneas dictadas por el machismo.  Usualmente está queja proviene, en su gran mayoría, de nosotras las mujeres… si trato de recordar, nunca he oído a un hombre quejándose apasionadamente del “machismo imperante en nuestra sociedad”, pero puede que sea yo la que no recuerde.  Entonces me llama terriblemente la atención, que las mujeres solemos ser igual, o en muchos casos, hasta más machistas que los hombres y preciso a eso se refiere el título de este artículo, que para mí es uno de los ejemplos más comunes e ilustrativos, la mayoría de mujeres nos mostramos absolutamente ofendidas, abrumadoramente en contra y terriblemente indignadas con el tema del machismo… hasta que llega la cuenta de la cena.

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Nunca he creído que los hombres y las mujeres somos iguales, creo que somos diferentes, pero eso no hace a uno más que el otro.  No creo que las mujeres seamos indefensas, si estoy convencida que nos defendemos de formas muy diferentes a las que utilizan los hombres; no considero que tengan que decidir por nosotras, pero tampoco veo nada de malo en tomar en cuenta a un hombre si forma parte de nuestra vida y si de alguna forma se verá afectado por la decisión que tomemos; no creo que el ser hombre o mujer se determine a pura conducta, creo que va más allá de todo eso; no creo que tales colores, estos juegos, aquellos modales, tal corte de cabello, entre otros definan el ser hombre o mujer.

Ahora si estoy más que consciente que las mujeres queremos las partes del machismo que nos parecen convenientes y cuando nos parecen convenientes, el problema es que, como tantas cosas en la vida, con el machismo no podemos decir esta parte la tomo y esta no.  Por ejemplo, no podemos pretender parecer independientes cuando no pagamos la cuenta, sea está nuestra mitad o que la próxima semana invitamos nosotras; no podemos decir que no somos machistas cuando decimos cosas como “es que si él me saca”, se saca al perro a pasear, ¡a la gente no!; no podemos decir que no somos machistas si queremos que él decida todo el tiempo para no tener que hacernos cargo de las consecuencias o para tener a quien echarle la culpa si las cosas no salen bien; entre otras cosas.  ¿Por qué no funciona así? Porque no podemos usar solo la parte del machismo que nos apetece, que nos reporta beneficios, si no estamos dispuestas a tomar decisiones y se las endosamos todas al hombre, no se queje de que después no la tome en cuenta para decidir sobre cualquier cosa; porque si piensa que “la sacan” no pregunte porque nunca quiere saber a dónde le interesa ir a Ud. o que le gustaría hacer; por ejemplo.

Por favor no me malinterpreten, creo que si algo en la vida es sumamente subjetivo es la felicidad, pero creo que todos tenemos que tener más que claro que implica felicidad.  Es más, creo que si por ejemplo yo soy feliz siendo una mujer que busca y refuerza las conductas machistas en mi pareja ¡está bien! Siempre y cuando eso la haga feliz, pero véalo con claridad, no de forma conveniente y menos aun pensando que solo aplicará en su caso la parte del machismo que Ud. considera conveniente.

Con esto no sugiero que de ahora en adelante tenga está ardua lucha feminista, me parece igual de absurdo, sin embargo si buscamos igualdad tenemos que estar dispuestos a practicarla, a todos nos gusta sentirnos protegidos por nuestra pareja y eso no implica que seamos vulnerables; a todos nos gusta sentir que contamos con alguien dispuesto a ayudar o a quien le podemos pedir ayuda y eso no implica que no podamos solos; a todos nos gusta que tengan atenciones con nosotros, que nos mimen, que nos incluyan.  Esto no varía si somos mujeres u hombres, sí la forma que lo demostramos y eso no nos hace mejores, solo diferentes.