Las creencia que empeoran nuestra resistencia al cambio.

A ver, cómo les explico.

Una de las características que compartimos todos los seres humanos es la resistencia que oponemos al cambio, la cual suele ser parte de muchos procesos, más allá si los consideramos positivos o negativos, la resistencia siempre está ahí.  Sin embargo, debemos tener en cuenta que hay varias creencias que pueden hacer que esta resistencia se incremente y que comprometa nuestra capacidad de adaptarnos a la situación o los costos (emocionales, psicológicos, físicos) a los que incurrimos durante el proceso. 

Precisamente de estas creencias les quiero hablar hoy, ya que si las entendemos, estamos conscientes de ellas, entonces podemos cambiarlas y eso, a la vez, facilitaría las cosas cuando nos vemos frente a uno o varios procesos de cambios, como los que estamos viviendo actualmente. ¡Aclaro! tener estas creencias claras no anula nuestra resistencia al cambio, pero logra que no sea mayor.

Aquí vamos:

  1. La creencia de que la vida debería funcionar en base a nuestras expectativas o deseos.  Lo que implica que lo que nos sucede siempre debería ser placentero, que todo debe ir bien y acorde a nuestros planes o antojos, olvidando que la vida realmente está compuesta por un grado significativo de incertidumbre y un tanto de sufrimiento, que no son todo el tiempo, así como tampoco lo es ser felices o satisfechos.  Cuando está creencias está presente terminamos constantemente enojados, pensando que la vida es injusta, que estas cosas solo “me pasan a mí” y siendo impacientes.
  2. Creer que si las cosas cambian necesariamente será para mal.  Esto suele pasar cuando estamos en una situación que consideramos agradable o solo cómoda, necesariamente creemos que cambio implica peor o desagradable, en vez de darle el beneficio de la duda y entender que cambio solo significa que será “diferentes”. Aunque el resultado del cambio fuera negativo, siempre nos hará sufrir más el significado que le demos y como decidamos afrontarlo. Aquí es importante recordarles que muchas veces nuestra resistencia al cambio se debe a que nos sentimos comodos en una situación por el simple hecho de que nos resulta familiar, ya la tenemos medida, esto a pesar de que somos capaces de identificar la situación como algo negativo en nuestra vida. Así que “cómodo ni siquiera significa que Ud. está en el lugar o situación adecuada”.
  3. Sentarnos a negar los cambios que están ocurriendo constantemente.  Cuando estamos ocupados negando que nuestro negocio ya no funciona, que nuestra pareja no es lo que queremos, que mis hábitos no son sanos, que mi entorno está evluacionando; etc, nos resulta imposible cambiarlo, porque no somos capaces de cambiar algo que, para empezar, ni siquiera somos capaces de aceptar que ocurre o existe.  Esto también aplica cuando nos dedicamos a negar que el cambio es parte de nuestra vida, que la gente que queremos cambia, que nosotros cambiamos y que todo es temporal.  Cuando existe este tipo de negación hacemos que adaptarnos se vuelva casi imposible porque no somos capaces de identificar la realidad en la que nos encontramos.
  4. Creer que siempre tenemos que saber que queremos y, por ende, que decisiones tomar. Como lo mencione todos estamos en contante cambio, esto implica que a lo largo del tiempo es normal que las cosas que queremos cambien y que nos veamos en la necesidad de replantearnos, de cambiar de rumbo. Esto implica muchas veces tomar decisiones de las cuales no podemos saber exactamente cuál será el resultado, pero debemos entender en este caso que está bien darnos un período que nos sirva para el autodescubrimiento. Recuerden que no estar preparado para lo que viene, así como no saber cómo llegar al objetivo de siempre una parte del proceso, lo importante es no quedarse estacionado en ninguna de esas etapas.