Síndrome de la Cabaña.

Después de tanto días de confinamiento, restricciones, medidas, limitaciones, con el objetivo de disminuir el contagio del Covid 19, la mayoría pensaría que inmediatamente estas restricciones cedan saldremos volando a la calle, a disfrutar de espacios abiertos, a visitar lugares concurridos, a los mismos espacios y que antes visitábamos con frecuencia, y que solo pensar en esto nos haría sentir felices, ilusionados, llenos de alegría al pensar en recuperar la libertad que hemos tenido tan restringida.

   Contrario a lo que pensamos y en base a la experiencia que se está viviendo en países que ya empezaron a relajar sus medidas de confinamiento, no para todos se vuelve algo agradable la idea de salir a las calles nuevamente, para mucho la sola idea de hacerlo implica miedo, pánico y hasta fobia.  Precisamente para referirse a estos casos si ha utilizado el nombre de Síndrome de la Cabaña, el cual, a pesar de no ser un trastorno, es el término que se usa para agrupar las sensaciones que experimentan muchas personas al tan siquiera contemplar la idea de abandonar sus casas, las cuales se han convertido en sus “lugares seguros” durante la pandemia.

   Este Síndrome parece estar muy relacionado, en primer lugar, con el consumo constante y excesivo de noticias.  En efecto, es situaciones de incertidumbre como en la que nos encontramos la información es de utilidad, pero también puede jugar en nuestra contra cuando no logramos ser objetivos y contrastar todas las noticias que se generan a cada momento, ya que en este caso la información en vez de ayudarnos a lidiar con la incertidumbre se vuelve combustible para nuestros miedos y para la ansiedad.  Es precisamente por esto, que las personas que sufren ansiedad son quienes están más propensas a sufrir el Síndrome de la Cabaña, precisamente por sus enormes dificultades para manejar la incertidumbre y los cambios.

   Otra población que se ha identificado como más propensa a este Síndrome, son quienes han pasado el aislamiento solos. Esto no solo producto del desgaste de vivir toda esta situación solos, sino por la falta de costumbre a interactuar que pueden llegar a experimentar, que se complica todavía más al pensar en todos los cambios que ha sufrido la interacción debido a los nuevos lineamientos sociales que seguirán vigentes para disminuir el contagio.  Toda esta “novedad y falta de costumbre” puede llevar a algunos a evitar salir a la calle y permanecer en sus casas.

   La buena noticia es que si está es su situación, hay cosas que puede empezar a hacer desde ya y que le serán de ayuda.  Lo primero, no espere hasta que las restricciones se hayan levantado en su totalidad para empezar a salir, según le sea permitido póngase metas pequeñas y realistas, como hacerse cargo de tal o cual compra, o tal o cual pago, teniendo en cuenta empezar desde los que le generan menos ansiedad y poco a poco ir subiendo la dificultad.  Otro punto importante es ser capaz de identificar y delimitar la idea que genera miedo, luego confrontar dicha idea con datos de fuentes confiables y hechos (medibles, observables).