En otro lado del Mundo aprendí que… (I Parte)

A ver, cómo les explico…

Alguno de Uds. saben que hace poco me fui de viaje, ya que vieron las fotos en mi Instagram, donde les compartía datos curiosos, lugares, comida y todo lo que me parecía que podía sumarles algo, de los lugares que visitaba. Sin embargo, es poco en concreto lo que he contado de mi viaje y son varias las preguntas que me han hecho, además me comprometí con varios de Uds. a escribir este artículo que habla de mis “10 mejores lecciones”, incluyendo fotos. Así que prepárense, porque este es un artículo mucho más personal que la mayoría de los que escribo.

Pero bueno, empecemos por el principio.  Mi viaje duro 1 mes, tome 10 aviones, un bus y visite 5 países. Primero fue Zurich, en Suiza; luego fui a Dubrovnik, que queda en la punta de Croacia; de ahí a Lisboa, Portugal; luego a Barcelona, España; de ahí ha Munich, Alemania; para terminar otra vez en Zurich. Como entenderán es bastante lo que les voy a contar y por eso en esta ocasión tendremos I Parte y II Parte de este artículo.

He estado pensando con que puedo comparar la importancia que tiene para mi viajar, para que tengan una referencia, pero no encontré, así que solo puedo explicarles que para mi viajar casi es una necesidad, durante mi niñez (desde los 2 años) me movía con cierta constancia de países, así que como muchos de Uds. tienen una casa en la que crecieron, amigos de infancia, lugares por donde pasan y les trae recuerdos; yo necesito moverme de lugar cada tanto tiempo, y viajar.  Para mi cada vez que viajo es como si hubiera asistido a este “Curso sobre la Vida, sobre otras realidades”, sin importar donde vaya vengo llena de nuevos conocimientos, ideas, conociendo nuevas costumbres, y eso para mi es “combustible”.

Pero vamos a entrar en materia:

1. Todos somos buenas personas, cuando las consecuencias lo permiten. Siempre he dicho que todos somos buena gente, mientras los demás lo permitan, y esto precisamente hace referencia a las consecuencias que tienen nuestras acciones, ya sean positivas o negativas; esto lo describe B. F. Skinner en el Condicionamiento Operante  que en resumidas cuentas dice que un organismo opera en su entorno con el objetivo de obtener algo, que en este caso plantea como “consecuencia” y de la misma forma dice que si la consecuencia que sigue a la acción es positiva las probabilidades de que la conducta se repitan aumentan, como cuando el Doctor le da un dulce (consecuencia positiva o refuerzo)al niño por no haber llorado (conducta) cuando le pone una inyección; y la probabilidad de que una conducta se repita disminuye cuando la sigue una consecuencia negativa o castigo, como cuando una adolescente se le prohíbe usar el teléfono celular después de haber llevado malas notas a casa.

Zurich, Suiza

Pero bueno, ya después de la introducción les cuento, cuando llegue al aeropuerto de Zurich lo primero que había que hacer era comprar el tiquete de metro que te lleva del aeropuerto a la Estación Central, desde donde luego uno toma tranvía para llegar a donde sea que vas. Llegue, compre mi tiquete en la maquina pero el problema fue que cuando busque una maquina donde lo validas y te permite pasar no encontré ninguna, lo mismo paso con el tranvía, solo lo compras y te subís.  Esto se repitió en Munich, pero luego averigüe que en este caso todo se basa en confiar que quien va en el metro, en el tranvía, donde sea, es porque ha comprado su tiquete y aquí es cuando uno dice “de plano que estos países se mueven en base a la confianza”, lo cual es cierto, pero también en base a las consecuencias, ya que luego me entere que cada cierto tiempo, sin previo aviso, sube a cualquier de los medios de transporte personal a pedirte y revisar tus tiquetes, si no los tenes, están vencidos o cualquier otro detallito, te ponen una multa inmediatamente, que son 60 euros.  Ya ven, todos somos buenas personas, cuando tenemos las consecuencias adecuadas.

Lisboa, Portugal
Tranvía que también son conocidos como ascensores ya que solo recorren este tramo pequeño.
Lisboa, Portugal

2. La mejor forma de conocer al otro es cuando no se ha tomado el café de la mañana o no tiene internet.  Siempre he pensado que cuando uno viaja, una cambia, no regresas igual; por eso me parece que es una experiencia importante para compartir con tu pareja, porque los acerca o puede terminar abriendo brechas. Además, estoy segura que nunca terminamos de conocer a nadie, pero también sé que es necesario tener cierto número de experiencias (agradables o desagradables) para poder ver como el otro se comporta y así conocer un poco más sobre quien es en esencia.

Aquí dentro de una de las carpas del Spring Fest, que es la versión primavera del October Fest
Munich, Alemania

Precisamente son esas experiencias las que se presentan en un viaje y con bastante frecuencia, por ejemplo que interesante ver como el otro se enoja, porque no hay internet, porque el avión nos dejo, etc; es vital ver que hace con uno cuando a primera hora de la mañana no te has tomado tu taza de café y andas muy poco simpático; es importante el aprendizaje que implica todo lo que se debe negociar dentro de un viaje; es importante darte cuenta que tanto hace o no tu contraparte cuando estas en una situación donde es la única persona a la que podes recurrir porque, literalmente, es la única que conoces.  Hasta te das cuenta si son capaces de mantener una conversación, de esas reales, donde hay contacto visual y todo; solo porque no te sirven tus redes sociales.

Nos había llovido sin parar y habíamos subido esta cantidad de gradas.
Parc Guell en Barcelona, España

3. Todo se ve lindo cuando no es tu problema. Constantemente escucho muchos salvadoreños decir “yo me quiero ir de aquí, a donde sea”, absolutamente convencidos de que en más o menos cualquier otra parte del Mundo se vive mejor.  Y es que aquí aplica el “todo se ve lindo cuando no es tu problema”, porque vamos a otros lugares y decimos, pero mira que limpio, mira que ordenado, todo a lo que tienen acceso, el nivel de seguridad, entre otros puntos; y todo esto es cierto, pero a veces idealizamos otras realidades y las consideramos “mejores” que la nuestra porque no sabemos que implica, desconocemos datos sobre impuestos, tiempos de desplazamiento, que implica tener que caminar bajo la lluvia y el frío al trabajo, por ejemplo. Lo que quiero decir, es que en todos lados hay problemas y, en efecto, los que uno vive siempre parecen los peores, pero eso no los hace los únicos problemas que existen.  Así que la próxima vez que se descubra a Ud. mismo idealizando su vida en cualquier otra parte del Mundo, recuerde que problemas siempre hay y que es responsabilidad de uno mismo hacer del lugar donde está un lugar donde quisiera estar.

Zurich, Suiza
Calzada en Lisboa, Portugal
Spring Fest en Munich, Alemania

4. La foto del pasaporte deberíamos tomarla desvelados y despeinados. Está más que lección es anécdota, para que se rían un rato. Cuando llegue a Suiza, tenía 16 horas de viaje encima, 2 aviones y 6 horas de escala en un aeropuerto, así que iba despeinada, desvelada, llena de mota de la cobija del avión y con una cara que ni yo me puedo imaginar; así que cuando llegue a Migración no les puedo explicar cuantas veces el agente que me atendió vio la foto de mi pasaporte y me vio a mi, repitió esto varias veces, hasta que le explique que en la foto del pasaporte me veo como soy con 8 horas de sueño, teniendo un espejo para arreglarme el pelo y maquillarme, y bien bañadita.  Así que, para que nos identifiquen rápido, deberíamos tomarnos la foto del pasaporte como nos vemos cuando nos acabamos de bajar del avión.

Dubrovnik, Croacia
Día de viento... como verán.
Montjuic en Barcelona, España

5. Deberíamos estar más preocupados por el plástico.  Aclaro antes de empezar, no soy particularmente apasionada por la lucha por el medio ambiente, aunque si me parece que todos deberíamos tomar decisiones cotidianas con consciencia y precisamente uno de los factores que deberíamos tomar en cuenta es la forma que afectamos al Planeta y, para que sea más tangible, al pedacito de tierra que habitamos.

Río Eisbach en Englischer Garten, Munich, Alemania

Aquí en nuestro país creo que nos estamos pensando más las cosas, pero también que nos falta congruencia, por ejemplo con el tema de evitar usar pajillas, me parece una buena iniciativa pero sirve de poco o nada si no pedimos la pajilla mientras comemos con cubiertos de plástico y en platos de durapax, y mucho menos sirve si tiramos basura en la calle o no separamos la basura que producimos.  Lo que les quiero contar, que va muy de la mano con lo que les planteo en el primer punto sobre las “consecuencias”, porque resulta que en la mayoría de países en los que estuve cada bolsa que podas usar te la venden, no importa si son las del super o las de la tienda de ropa, lo que logra que la mayoría de personas reutilice sus bolsas o ande bolsos para meter las compras del super, por ejemplo; además si usan pajillas, pero ya no hay de plástico, algunas son de pasta o de materiales biodegradables, pero tampoco usan plástico en nada más, y para todos es lo más normal del Mundo separar la basura, a nadie se le caen las manitas del esfuerzo, ¡eso sí! también les han puesto basureros en todos lados.  Así que cuidemos nuestro pedacito, que con lo chiquito que es nada cuesta tenerlo bonito.

Lisboa, Portugal
La Pedrera o Casa Milà en Barcelona, España
Mar Adriático en las orillas de Dobrovnik, Croacia
Munich, Alemania