Fobia.

A ver, cómo les explico…

Todos en algún momento hemos escuchado hablar de una que otra fobia, sin embargo en muchas ocasiones no sabemos cual es la diferencia con miedo, ansiedad, entre otros.  Este será el punto de partida hoy, para empezar una fobia es un miedo que se caracteriza por ser irracional, intenso y persistente, hacia el estímulo fóbico, que puede ser una situación, animal, cosa, que gatilla (dispara) la fobia y abarca el conjunto de reacciones que se presentan en este momento.  Cuando una persona tiene una fobia, empieza a evitar muchas situaciones o lugares, pretendiendo, de esta manera, evitar los estímulos fóbicos.

Como les mencionaba las fobias muchas veces se confunden con otras cosas, pero partamos de que las diferencias más importantes son, por ejemplo, que cuando se trata de miedo lo que experimentamos es una sensación desagradable que puede incluir angustia, incomodidad, preocupación, en general una señal de alarma antes una situación (real o imaginaria). Sin embargo, es parte del proceso de aprendizaje sobre las situaciones que pueden llegar a representar peligro.

Por otra parte, si hablamos de ansiedad tenemos, muy a grandes rasgos, debemos aclarar que la ansiedad (sana, no como trastorno) es un mecanismo que está diseñada para que sobrevivamos, digamos que es nuestro sistema de emergencia, ya que es la que nos prepara para cuando nuestro cerebro determina que estamos ante una situación que amenaza nuestra vida, y hace todos los cambios (enciende ciertas glándulas, cambia la respiración, altera la frecuencia cardíaca, dilata la pupila, entre otros) necesarios para poder funcionar; sin embargo, insisto que la ansiedad se presenta ante una situación concreta que calificamos como una amenaza a nuestra vida, por ende, así como este sistema de emergencia se enciende al iniciar la situación, también se apaga una vez determinamos que ya hemos salido de peligro.  Pero también tenemos el Trastorno de Ansiedad que lleva a la gente a buscar asistencia psicológica, con la cual la diferencia radica en que está se activa por escenarios que son considerados una amenaza, pero son escenarios que vamos formulando únicamente en nuestra cabeza, todos ellos tienen el común denominador de ser catastróficos y cuando uno de ellos sale de escena, es porque otro igual o peor lo sustituyo.  En este caso, nuestro sistema de alarma no se enciende por algo que está ocurriendo, por ende no tiene un principio y un fin, al ser solamente escenarios imaginarios es como si constantemente estuviéramos encendiendo el botón de emergencia.

Actualmente se han encontrado ciertas similitudes entes la ansiedad y ciertas fobias, sobre todo la Agorafobia y la Fobia Social, ya que en ambas tenemos un estímulo fóbico que se interpreta como una amenaza, por los escenarios catastróficos que la persona se hace en su cabeza.  La mayor diferencia entre la ansiedad y la fobia es la frecuencia, intensidad y muchas veces el tipo de sesgo cognitivo que existe, ya que en la fobia el estímulo que dispara la respuesta es mucho más delimitado o puntual que en la ansiedad.  Pero, en general las fobias implican una respuesta de ansiedad.

Según el DSM V, los criterios para diagnosticar una fobia son:

  1. Miedo o ansiedad intensa por un objeto o situación especifica
  2. El objeto o situación fóbica se evita o resiste activamente con miedo o ansiedad inmediata.
  3. El objeto o la situación fóbica se evita o resiste activamente con miedo o ansiedad intensa.
  4. El miedo o la ansiedad son desproporcionados al peligro real que plantea el objeto o situación especifica y al contexto sociocultural.
  5. El miedo o la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente 6 o más meses.
  6. El miedo o la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  7. La alteración no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental, como el miedo, la ansiedad, la evitación de situaciones asociadas a síntomas tipo pánico u otros síntomas incapacitantes (como la agorafobia); objetos o situaciones relacionadas con obsesiones (como el trastorno obsesivo compulsivo); recuerdo de sucesos traumáticos (como en el trastorno de estrés post traumático), dejar el hogar o separación de figuras de apego (como el trastorno de ansiedad por separación); o situaciones sociales (como el trastorno de ansiedad social).

Para que tengan un idea más completa, dentro de las fobias más comunes podemos mencionar: la fobia social se está viendo con muchas más frecuencia que antes, pero a parte de esa serían las fobias simples, que van desde fobia a espacios cerrados (claustrofobia) animal como ratones (musofobia), gatos (ailurofobia), insecto y culebras o serpientes (aracnofobia, en caso de loas arañas, y ofidiofobia) o temblor (tremofobia), hasta la fobia a volar (aerofobia) que es bastante frecuente.

Hasta la fecha los mejores resultados en tratamiento de fobia se han obtenido con la desensibilización sistemática, que consiste en la exposición, en vivo o por medio de la imaginación, al estímulo fóbico.  Para esto es necesaria la ayuda de un Psicólogo, ya que se debe establecer una jerarquía de exposición, para que estas empiecen con lo que genera menos miedo o ansiedad, hasta poco a poco ir aumentando la dificultad, a la vez se adiestra al paciente en diversas técnicas de relajación, para ayudar a combatir la ansiedad provocada.